Bob
"....
-.... No hay otra solución, ya que nunca te vas
-Me iré
-No, no lo harás. Solo dices que lo harás....
"
Pues sí, al final se ha ido. Bob se ha ido y detrás de sus idas y venidas deja un reguero de recuerdos, de cafés, de risas, de menos risas, de ratos vividos. Deja un sabor de boca increíblemente agridulce como solo lo pueden dejar las buenas despedidas. Si es que existen las buenas despedidas.
Empezó como dice el director, y no voy a contradecirle, en una tarde tonta y acabó con aplausos.
Bob es un personaje de una obra de teatro que alguien tuvo a bien que yo protagonizase y le daría muchas veces las gracias. No se las doy porque es mi amigo y ya lo sabe. Aunque por si las moscas: gracias, majo
Bob, además de un personaje, es la obra que este alguien creó y en la que había más muchos más alguienes de varias edades. Cada uno con sus cosas, con más o menos experiencia sobre las tablas, con más o menos cargas a sus espaldas. Lo bueno de estos alguienes es que tenían ilusión y eso, por mucho que haya cosas en contra, siempre gana.
Hubo que ensayar mucho, muchísimo. Hubo tardes que se hacían pesadas, pero también otras que volaban entre textos, posturas, risas y silencios.
Ha habido preocupaciones, como en todo, nervios, tensión, enfados, miradas de esas cargadas de ironía
Ha habido mucho cariño, mimo al detalle, preparación y alegrías.
A parte de Bob también se han ido el querido y recto Doctor Martín, la dulce y atenta Elena, Anna con su candidez y la rebeldía de su edad, el divertido Sigmund, la encandiladora Verónica; capaz de curar los males con solo verla. También muchos más. No es fácil agradecer a tantos alguienes tantos ratos y recuerdos, pero ahí va: Gracias, majos
Bob se va, da pena, espero que pueda volver, la verdad. Pero en el fondo sé que se va para poder continuar con mil aventuras, si aprendió a navegar nada puede detenerlo. Bob se va pero deja paso a otros y otras historias, a más alguienes con los que compartir las mismas cosas y otras nuevas. A otros alguienes a los que poder agradecer esos ratos
-.... No hay otra solución, ya que nunca te vas
-Me iré
-No, no lo harás. Solo dices que lo harás....
"
Pues sí, al final se ha ido. Bob se ha ido y detrás de sus idas y venidas deja un reguero de recuerdos, de cafés, de risas, de menos risas, de ratos vividos. Deja un sabor de boca increíblemente agridulce como solo lo pueden dejar las buenas despedidas. Si es que existen las buenas despedidas.
Empezó como dice el director, y no voy a contradecirle, en una tarde tonta y acabó con aplausos.
Bob es un personaje de una obra de teatro que alguien tuvo a bien que yo protagonizase y le daría muchas veces las gracias. No se las doy porque es mi amigo y ya lo sabe. Aunque por si las moscas: gracias, majo
Bob, además de un personaje, es la obra que este alguien creó y en la que había más muchos más alguienes de varias edades. Cada uno con sus cosas, con más o menos experiencia sobre las tablas, con más o menos cargas a sus espaldas. Lo bueno de estos alguienes es que tenían ilusión y eso, por mucho que haya cosas en contra, siempre gana.
Hubo que ensayar mucho, muchísimo. Hubo tardes que se hacían pesadas, pero también otras que volaban entre textos, posturas, risas y silencios.
Ha habido preocupaciones, como en todo, nervios, tensión, enfados, miradas de esas cargadas de ironía
Ha habido mucho cariño, mimo al detalle, preparación y alegrías.
A parte de Bob también se han ido el querido y recto Doctor Martín, la dulce y atenta Elena, Anna con su candidez y la rebeldía de su edad, el divertido Sigmund, la encandiladora Verónica; capaz de curar los males con solo verla. También muchos más. No es fácil agradecer a tantos alguienes tantos ratos y recuerdos, pero ahí va: Gracias, majos
Bob se va, da pena, espero que pueda volver, la verdad. Pero en el fondo sé que se va para poder continuar con mil aventuras, si aprendió a navegar nada puede detenerlo. Bob se va pero deja paso a otros y otras historias, a más alguienes con los que compartir las mismas cosas y otras nuevas. A otros alguienes a los que poder agradecer esos ratos
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