¿Somos libres?
Todos nos pasamos el día haciendo cosas. El simple hecho de estar tumbado en el sofá sin preocupación alguna ya es hacer algo. Cada uno emplea su tiempo en lo que quiere, le gusta o cree conveniente. Mientras no se dañe a otra persona, animal o cosa todos deberíamos ser libres de hacer lo que nos propusiéramos. Entonces, ¿Por qué no lo hacemos?
Al margen de leyes que, se supone, hacen del mundo un lugar mejor donde vivir; existe algo que nos coarta tanto o más que el tener una posibilidad económica para llevar a cabo nuestro objetivo. Ese germen que nos impide avanzar y ser como nos gustaría ser es la opinión de los demás. Y no me refiero a lo que pensará esa señora que mira mal porque lleve una falda tan corta que al agacharme se me vean las bragas, sino a la crítica de las personas con las que compartimos nuestra vida. El sentirnos juzgados por aquellos en quien buscamos apoyo puede hacernos sentir mal sin ni siquiera haber hecho nada todavía, simplemente comentando una idea. La reacción que ésta provoque hará cambiar tu ruta por el camino de Santiago para acabar en Ibiza de fiesta, o por el contrario conseguirás compañía para el viaje. Cada vez que queremos hacer algo que nunca hemos hecho porque pensamos que así seremos un poco más felices y se lo tenemos que contar a alguien lo disfrazamos para que suene bonito a oídos de los demás y así auto convencernos a nosotros mismos de que debemos hacerlo. Lo que nos parece bien o mal, ya no es según nuestro criterio, sino según el criterio de aquel con el que estemos hablando. Es por ello que no contamos todo a todos de la misma manera.
¿Es tan importante lo que piensen de nosotros? ¿La gente nos va a querer más o menos según lo que hagamos? Si es así igual deberíamos plantearnos que no nos rodean las personas adecuadas, que hemos elegido mal las amistades, que nuestra pareja no es la que debería ser. O igual si que tiene que ser así y en una sociedad en la que ni nosotros mismos nos entendemos y donde la lógica brilla por su ausencia, la moral de los nuestros combinada con las inquietudes de cada uno sea la nueva religión que haya que abrazar.
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