Tensión y relajación.
"- ... La música nos atrapa, nos conmueve y nos hipnotiza más que ningún otro arte en el mundo: por cada persona que ha llorado delante de un cuadro de Van Gogh, hay cien que lo han hecho al escuchar un tema de Lennon o de Winston. Y sin embargo, el espectador no es consciente de por qué le pasa.
- ¿Y por qué le pasa? -pregunto Perdomo-. ¿Por qué lloramos con una canción? ¿Tú lo sabes?
- Claro que lo sé, my darling, llevo escribiendo sobre el tema desde los dieciséis años. La música nos emociona por la manera en que engendra tensión y relajación por medio de sonidos. Actúa directamente sobre nuestro magma emocional, y en nuestro estado de ánimo. Pero tensar y destensar a un oyente sensible no es tarea fácil, de la misma manera que ya no es suficiente con sacar un conejo de la chistera para sorprender a un público aficionado a los espectáculos de magia. El otro día estuve viendo a un prestidigitador que no se limita a adivinar cartas: consigue que una persona a la que un espectador llama por teléfono adivine su carta desde casa. Eso se llama rizar el rizo. Los buenos compositores de canciones hacen lo mismo. En vez de escribir un tema con los tres acordes manidos del blues y del rock and roll, los Beatles empezaron a escribir canciones en las que había entre diez y veinte acordes diferentes. I am the walrus, la canción de la que Winston sacó el nombre para su grupo tiene dieciséis acordes. Sólo en la introducción ya hay ocho. Se trata de música sofisticada en las dos acepciones que tiene este adjetivo. Por un lado es refinada y elegante y por otro es música compleja."
Joseph Gelinek
"Morir a los 27"
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