¿Somos felices o estamos contentos?
Últimamente se empeñan en hacernos ver que el camino que nos ha tocado andar solo tiene una senda y que en ningún momento podemos coger atajos ni desviarnos hacia otra dirección. Tenemos que estar contentos porque no damos tanta grima como los barriobajeros que salen en los reportajes de ciertos programas, ni somos tan tontos como los ricachones que salen en los demás que rellenan la parrilla. Simplemente por eso, hay que estar a gusto con lo que tenemos, conformarnos y no querer cambiar nada.
En el diccionario de la RAE hay tres acepciones para la palabra felicidad, pero si les preguntas a cien personas distintas qué es, ninguna de ellas te contestará lo mismo.
Haciéndolo tipo ranking, el número 3 la define como “suerte feliz”. Allá tú con tu azar y entendimiento, porque a mí no me ha solucionado nada.
En segundo lugar nos encontramos con una serie de palabras que nos intentan resumir la sensación que nos da el estar felices: “satisfacción, gusto, contento”.
Por último, la número uno, y por ello se supone la más importante que debemos tener en cuenta es: “Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien”. No especifica si se trata de un bien material, o da igual de que naturaleza sea. Si lo lees con una mentalidad un tanto cerrada da a entender que es un bien material, por lo que cuantos más objetos posees más feliz eres.
Siento discrepar a esto último, pues durante estos días no he adquirido nada; salvo unos cuantos cubatas que a saber ahora donde paran; pero sin embargo soy feliz, no se por cuánto tiempo. La sensación de vivir algo que creías que nunca vivirías, pensar que lo has conseguido y te ha salido bien. Sea lo que sea. Consista en lo que consista ese sueño. Por un momento lo has alcanzado y aunque veas cómo se desvanece entre tus dedos algo que nunca en la vida pensabas que ibas a tocar, eres feliz. Puede que en ese momento solo tú entiendas tu estado anímico y nadie a tu alrededor te comprenda, pero te da igual. Esa sensación de felicidad pasajera te hace seguir adelante y pensar que puedes tener otro momento, que puedes plantearte otro sueño e intentar realizarlo. Pero en el proceso uno se va encontrado trabas que nos impiden llegar al final y se pierde la ilusión por intentarlo, volviendo a estar contento con pequeñas cosas que de vez en cuando nos hacen sonreír.
Comentarios
Publicar un comentario